Cuando dejamos la mar

El mar es maravilloso, da un serie de oportunidades de todo tipo, impresionante, desde meditar con el sonido de sus olas hasta hacer de él o con él, un trabajo.

Yo practico Paddle Sup, para quien no lo sepa es ir en una tabla, más o menos larga con un remo, recomiendo a todos que lo prueben, no sólo porque te pone en forma, si no que también puedes admirar la belleza del mar y de profundidad.

Un día haciendo Paddle Sup, vi cómo tantas veces, una de las barcas que están hundidas en la bahía y me sorprendí, de manera distinta, ésas son de pescadores que cuando se jubilan las hunden, incluido el motor, además de ser un peligro, porque algunos lo hacen muy muy cerca de la orilla, tanto que hay que señalizar que está ahí, ya que en tabla o moto si te caes, te das con ella. También es bello como ves que se mimetiza con el entorno y termina, verde de algas y esperanza, ya que es casa y refugio para peces.

Me vino a la cabeza que habrá barcas que quizá se rompan y salga más barato dejarlas allí donde pertenecen, que es a la mar, las del sector jubilación o muerte del propietario, me dio más lástima, ya que pensé, ésto parece  o conmigo o con nadie.

La que fue, en otros tiempos compañera de alegrías, cuando estaban las redes llenas de peces, de miedos y rezos, en la tormenta, de desesperación cuando las redes estaban vacías, la que me acompañó con la novia de paseo y después vinieron caritas mezcladas de emoción con pizca de miedo y fueron creciendo en ella. Cuanto vivido y ahora que ya me voy, que me toca descansar, te hundo para formar parte de ése mundo tan nuestro. ¿Y por qué no donarla a alguien que la necesite? ¿Venderla? No. Hundirla. Si no es conmigo, no es con nadie. Qué emotivo dejar que tu jubilación sea su mansedumbre, su podredumbre, lenta mientras cobija a los que buscan no ser comidos por otros mayores. En su fondo donde antes saltaban peces intentando respirar y con una muerte segura, ahora nadan otros con una vida por delante.

Que curioso que encontremos en un sólo objeto la bipolaridad de tantas cosas, de tantas emociones enfrentadas, así vamos haciendo camino y así vamos fluyendo en la vida, la  mar.